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En tiempos de sombras

A veces, parece que la Vida nos deja a oscuras en mitad de la nada. A veces, parece que todo carece de sentido y el mañana se ensombrece. A veces, parece que las circunstancias nos arrastran a lo más profundo del océano hasta que perdemos de vista la superficie. Sin embargo, si observas bien, tan solo lo parece.

Es cierto que el desafío que en estos momentos se nos presenta está midiendo nuestra altura; como individuo y como sociedad. Porque es en ocasiones complejas dónde ponemos a prueba valores como la responsabilidad, la disciplina, la generosidad y la fortaleza. En esta carrera a contrarreloj a favor de la vida, no solo debemos afrontar con diligencia y con todos los medios al alcance la llegada del extraño 19 que ha hecho de la rutina toda una desconocida, sino que tendremos que retarnos para tratar con la presencia incómoda de ese oponente invisible a los ojos; aquel que siempre susurra desde el interior despertando las sombras del futuro y del pasado. Frente a él no hay escondite ni frontera. Sin embargo, su poder se desvanece en el presente, cuando estamos dispuestos a invocar el coraje del guerrero, el equilibrio del sabio y la curiosidad del aprendiz que laten dentro de cada corazón, alimentando la llama de la confianza. Confianza en las propias capacidades para transformar el desánimo en esperanza. Confianza más allá de la tristeza que nos provoca la soledad y la pérdida; más allá del temor por la incertidumbre y más allá del enfado ante la frustración o la impotencia. Confianza en el día que aparece tras la noche más oscura. Con más fuerza, con más luz, con más aprendizaje.

Quién sabe si esta convivencia íntima y forzosa con lo más profundo de nuestro ser nos está ofreciendo la oportunidad de entrenar un nuevo lenguaje. Uno capaz de reforzarnos por dentro mientras sentimos que nos la jugamos ahí afuera. Así, sin maquillaje, sin corbata, sin atascos, con miedo, con incertidumbre, con vulnerabilidad, con guantes, mascarilla y —aun compitiendo con el extraño 19— con perseverancia para encontrar esas palabras mágicas que nos recargan de energía y nos acercan a la victoria. Una victoria personal pero transferible. Apliquemos este mismo tratamiento al comunicarnos con otros: agradecer, compartir, colaborar, reconocer… Pero no solo ahora, especialmente ahora; no solo hoy, especialmente hoy.

Es posible que la Vida con sus inesperadas y estratégicas jugadas se vea obligada a recordarnos, de cuando en cuando y de forma contundente, en qué orden conviene situar las piezas de lo que es «IMPORTANTE» con mayúscula.

Tal vez nosotros habíamos olvidado cómo las palabras pueden ser un bálsamo para el ser que sufre, cómo acompañarlas por una silenciosa sonrisa puede hacer que amanezca dentro de una habitación y cómo una mirada amable tiene el poder de insuflarnos el aliento cuando escasea.

Quizás, es en tiempos de sombras y distancias no deseadas cuando más necesario se hace el sentirse unido a uno mismo, a los demás y a la Vida.

Y tú, ¿qué tal te sientes?

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