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¡¡¡Píííí!!!

¿Os habéis encontrado en vuestra vida a alguien con actitudes similares? Quizás más de lo que nos hubiese gustado… Animáos a opinar.
Se entrenaban para estar muertos pensando que al hacerlo, renunciando poco a poco a jugar en sus vidas, driblarían el sufrimiento por las pérdidas y la derrota  irremediable en “la Gran Final”. Nada de ilusiones, nada de sueños, nada de amores. Ninguna atadura ni compromisos ni promesas lanzadas al aire… Tan sólo, el vacío de una estrategia de regateo autodestructiva.
Fue tarde cuando descubrieron con tristeza que ya se había pitado el último minuto del partido y lo habían visto pasar solos y desde el banquillo.

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